¡Hola exploradores!

El día de hoy conoceremos el Gran Templo de Ramsés II, cuya esplendorosa arquitectura ha conseguido que el nombre del faraón sobreviva durante más de 3.000 años. Esta edificación forma parte del emplazamiento arqueológico Abu Simbel, el cual está compuesto de diversos templos y se ubica en Nubia, al sur de Egipto, específicamente en la ribera occidental del lago Nasser, a unos 231 km al suroeste de Asuán (como 300 km por carretera). En la actualidad el complejo es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fachada de Abul Simbel. (Image by Justin Otto on Flickr).

Esta construcción fue ordenada por Ramsés II para conmemorar su supuesta victoria en la batalla de Kadesh (1274 a. C.), y dio inició aproximadamente en 1284 a. C. tardando unos veinte años en concretarse en el 1264 a. C. Está obra tuvo como propósito reforzar la influencia del culto egipcio, y está dedicado a las grandes deidades del Antiguo Egipto… Amón, Ra, Ptah y el propio Ramsés (considerado un dios). En 1968, el complejo fue reubicado en una colina construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser. El traslado de los templos fue necesario para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo.

Actividades en torno al Gran Templo de Ramsés II

El templo cuenta con una gigantesca fachada de 36 m de ancho por 30 de alto, y es conocida mundialmente por cuatro colosales figuras de 20 m de alto que representan al faraón. Estos colosos, fueron tallados directamente en la roca, al igual que el resto del templo. La puerta que hay en la fachada conduce hacia el interior de una galería de 56 m de largo, que conduce a una serie de pasillos y estancias. Además de las imágenes del faraón, hay multitud de estatuas de menor tamaño que representan a la familia del monarca o diversos rituales y divinidades de Egipto.

Imagen en la que se pueden ver los cuatro dioses del fondo del templo. (Image by Ben Snooks
on Flickr).

La característica más destacable del templo de Abu Simbel es que, gracias a la orientación que se siguió en su construcción, la luz del sol de la mañana brilla a lo largo de la galería interior del templo, iluminando las estatuas de los cuatro dioses sentados al fondo.


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